En un pequeño y acogedor barrio, vivía una feliz lámpara llamada Lila. Lila era una lámpara muy curiosa. Siempre iluminaba la habitación de su amigo, el osito Teddy. Teddy era un osito suave y amable. Juntos, formaron un club de detectives.
Un día, Lila notó que su luz parpadeaba. "¿Por qué parpadeas, Lila?" preguntó Teddy. "No lo sé, Teddy. ¡Vamos a investigar!" dijo Lila emocionada.
Buscaron pistas en la habitación. Miraron debajo de la cama. "¿Hay algo aquí?" preguntó Teddy. “No, solo un calcetín perdido,” respondió Lila.
Luego, miraron dentro del armario. "¿Y aquí?" dijo Teddy. "¡Sí! ¡Un pequeño bicho!" exclamó Lila. "¡Él es el culpable!"
Lila y Teddy rieron. "¡Ahora sabemos por qué parpadeabas!" dijo Teddy. "¡Fue divertido investigar juntos!" Lila brilló más fuerte, feliz de tener a Teddy como amigo. Fin.