Un día, en el jardín de la abuela, cuatro niños jugaban felices. Eran Ana, Luis, Sara y Tomás. De repente, escucharon un "toc-toc" misterioso.
Ana miró a sus amigos y dijo: "¿Qué es ese sonido?"
"¡Vamos a investigar!", respondió Luis con emoción.
Los cuatro amigos caminaron juntos, mirando a su alrededor. "¿Será un pájaro?", preguntó Sara. "¡Pío, pío!", imitó Tomás, haciendo reír a todos.
Siguieron el sonido "toc-toc" hasta el gran árbol del jardín. Ana señaló algo brillante. "¡Miren ahí!", exclamó.
Era una pequeña caja de música. Luis la abrió y, ¡sorpresa!, comenzó a sonar una melodía alegre. "¡Es esto lo que hacía toc-toc!", dijo Luis sonriendo.
Sara aplaudió. "¡Qué bonito!", dijo. "La abuela lo debe haber dejado aquí para nosotros".
Tomás asintió. "Vamos a mostrárselo", sugirió.
Corrieron hacia la abuela, que les esperaba con una sonrisa. "¿Encontraron el misterio?", preguntó.
"¡Sí!", dijeron todos a la vez, mostrando la caja de música.
La abuela los abrazó. "Siempre es divertido descubrir cosas juntos", dijo.
La música sonaba suave mientras los niños bailaban alrededor de la abuela.
Siempre es mejor investigar juntos, porque juntos es más divertido.