La niña mira el cuarto. Ella tiene un oso. El oso no está. "¿Dónde está mi oso?" dice la niña. Mamá viene. Papá viene. Todos miran con calma.
El oso no está en la cama. El oso no está en la cuna. El oso no está en la silla. Mamá dice: "Busquemos con calma." Papá dice: "Mira bajo la manta." La niña gatea y mira.
Pregunta al lector: ¿Dónde está el oso? Mira la mesa. Mira la caja. Mira la puerta. Apunta con el dedo. La niña señala la caja. Papá abre la caja. ¡El oso está dentro! El oso duerme. La niña ríe. Mamá abraza a la niña. Papá pone al oso en la cuna.
Todo está bien. El oso tiene un lazo. La niña canta. Todos juegan. El misterio fue pequeño. Fue fácil con ayuda. Todos ayudan y encuentran. El cuarto se vuelve calmado. La niña duerme con el oso. El día es suave y feliz.
La ayuda y la calma hacen que los problemas sean pequeños.