Luna juega en su sala. Su osito está en la mesa. Su coche rojo está en la alfombra. Pero, ¿dónde está la pelota azul? Luna mira debajo de la mesa. No la ve. Mira detrás del sofá. No está. Luna se pone su gorra de detective. Dice: «¡Vamos a buscar!»
Camina despacio. Ve su libro de colores. Lo abre. No hay pelota. Suena una risa. Es mamá. «¿Qué buscas, Luna?», pregunta mamá. «Pelota azul», dice Luna. Mamá sonríe. «Busquemos juntas», dice ella.
Luna y mamá miran en la cesta de juguetes. Hay bloques, un pato y un tren. Pero no hay pelota. Luna se rasca la cabeza. Mira a su osito. Su osito sonríe. Luna le pregunta: «¿Pelota?» El osito no responde, pero Luna ríe.
Mamá dice: «¿Fuimos al jardín?» Luna recuerda. ¡Jugó afuera! Corre a la puerta. Mamá la sigue. En el jardín hay flores, mariposas y una pequeña caja de arena. ¡Allí está la pelota azul! Está junto al cubo amarillo.
Luna se ríe y aplaude. «¡Pelota aquí!», dice feliz. Mamá la abraza. «Muy bien, Luna. Eres una gran detective», dice mamá. Luna le da la pelota al osito. Todos sonríen.
Luna guarda su pelota y su osito. Se siente contenta. Ha resuelto el misterio con ayuda y alegría.
Siempre es bueno pedir ayuda y buscar juntos, porque así todo es más fácil y divertido.