Había cuatro niñas. Son pequeñas. Tienen un año. Juegan en la sala. Ríen. "¡Hola!", dice Ana. "¡Hola!", dice Bea. "¡Hola!", dice Caro. "¡Hola!", dice Dora. Toc-toc suena la caja. La caja está vacía. ¿Dónde está el sonajero? Las niñas miran. Miran muy bien.
Empieza la pista. Ana ve huellas. Huellas de manos en la alfombra. Son pequeñas. "Mira", dice Ana. Bea toca las huellas. Hop, hop. Caro encuentra un lazo. Es rosa y suave. Dora huele el lazo. Pluf, pluf, dice Dora. Huele a galleta. Las niñas sonríen.
Buscan en la cocina. Ven migas en la mesa. Migas pequeñas. "¿Quién comió?", pregunta Bea. Todas miran al perro de peluche. El peluche está sentado. Tiene migas en la boca. "¡Oh!", dice Caro. Pero el peluche no puede hablar. Las niñas siguen.
Van al sofá. Ven un cojín movido. Bajo el cojín hay una réplica del sonajero. Es pequeño y ruidoso. "Cin, cin", suena al tocarlo. No es el sonajero. Las niñas aplauden. Saltan. Hop, hop. Siguen.
El gato de juguete aparece. Tiene un lazo igual al lazo rosa. El gato no tiene migas. El sonajero no está allí. Ana busca en la caja otra vez. Toc-toc. La caja suena. Dentro, una nota sencilla: un dibujo de sol. Bea mira el dibujo. El dibujo apunta al balcón. Las niñas caminan juntas. Plouf, una maceta con agua. Plouf.
En el balcón, ven al bebé de la casa vecina. Tiene el sonajero. Sonríe. "¡Mira!", dice Dora. El bebé juega con el sonajero. Ana ofrece una galleta. El bebé la comparte. Las niñas ríen. Todo está bien. El sonajero vuelve a casa. Las migas se limpian. El lazo se devuelve. Todos cantan. "Cin, cin", suena feliz.
Moral: Jugar, buscar y compartir hace feliz a todos.