Zorro mira la casa. Hoy hay un enigma. Algo pequeño no está. Zorro es curioso. Zorro es suave. Pasea por la sala. Huele. Mira. Toca con la patita.
"¿Dónde está mi oso?" dice Zorro. Su voz es dulce. Sofá, cama, caja. Nada. Zorro piensa. Pide ayuda.
"¿Me ayudas?" dice Zorro. Señala. Mira al lector. Busca pistas. Hay una huella de barro. Hay un hilo rojo. Hay una migaja de galleta.
Zorro sigue la huella. Va al cuarto de la abuela. La puerta está abierta. Ve un dibujo en la mesa. En el dibujo, hay un oso sonriendo. Zorro sonríe. Quiere más pistas.
Encuentra a Ratón que come una galleta. Ratón tiene el hilo rojo en la cola. "No es mi oso", dice Ratón. "Vi una casita roja", dice Ratón. Zorro agradece y sigue.
Llega al jardín. La flor baila. Un perro juega. El perro trae algo en la boca. Zorro se acerca. ¡Es el oso! El perro lo sacó para jugar. Zorro está feliz. Dice "gracias" y abraza al oso.
Todos ríen. Abuela pone una manta. Ratón comparte la galleta. Perro recibe una caricia. Zorro aprende a mirar con calma. Busca pistas. Pide ayuda. Todo se arregla.
Moraleja: con calma y ayuda, los pequeños misterios se resuelven y todos están felices.