El misterio de la pelota desaparecida
Había una vez, en un barrio alegre, dos amigas llamadas Lila y Sofía. Lila tenía una pelota roja muy bonita. Era brillante y saltarina. Sofía le decía: "¡Qué pelota tan linda, Lila!".
Un día, mientras jugaban en el parque, Lila gritó: "¡Oh no! ¡Mi pelota se ha ido!". Las dos amigas miraron a su alrededor. La pelota había desaparecido. "Vamos a encontrarla", dijo Sofía.
Las dos amigas comenzaron su búsqueda. Miraron debajo de los bancos. "¿Está aquí?", preguntó Lila. "No, no está", respondió Sofía. Luego miraron en los arbustos. "¿Está aquí?", preguntó Sofía. "No, no está", dijo Lila.
Lila y Sofía seguían buscando. De repente, escucharon un ruido. "¿Qué es eso?", preguntó Lila. "¡Vamos a ver!", dijo Sofía. Se acercaron al sonido. ¡Era un perrito! El perrito tenía la pelota roja en su boca. "Mira, Sofía, ¡la pelota!", gritó Lila.
El perrito movió la cola y se acercó. "¿Quieres jugar con nosotras?", preguntó Sofía. El perrito ladró felizmente. Lila y Sofía comenzaron a jugar con el perrito.
"Gracias, perrito, por devolver nuestra pelota", dijo Lila. "Eres muy amable", añadió Sofía.
Las amigas jugaron con el perrito hasta que el sol se puso. Lila sonrió y dijo: "Hoy fue un día muy divertido". Sofía respondió: "Sí, y encontramos la pelota gracias a nuestro nuevo amigo".
Desde ese día, Lila, Sofía y el perrito jugaron juntos siempre. Fin.