En un pequeño barrio lleno de secretos, vivía un niño llamado Tomás. Tomás tenía 18 meses y era muy curioso. Le gustaba mucho ir a la escuela y jugar con su amiga Lili.
Un día, en la escuela, Tomás encontró algo extraño. ¡Su peluche favorita, el osito Bruno, había desaparecido! Tomás estaba muy triste. "¿Dónde está Bruno?" se preguntaba.
Lili, que también era muy inteligente, le dijo: "Vamos a buscar pistas, Tomás. Vamos a encontrar a Bruno."
Tomás y Lili empezaron a buscar. Primero, miraron en el salón de clases. Buscaron debajo de las mesas. "No está aquí," dijo Lili.
Luego, fueron al patio. Buscaron en el arenero. "No está aquí," dijo Tomás.
Finalmente, fueron al lugar donde guardaban las mochilas. ¡Y ahí estaba Bruno! Estaba escondido detrás de una mochila roja.
Tomás y Lili estaban muy felices. "¡Encontramos a Bruno!" dijeron juntos.
Tomás abrazó a su osito Bruno. "Gracias, Lili," dijo Tomás. "Eres una gran amiga."
Lili sonrió. "¡Siempre te ayudaré, Tomás!"
Y así, Tomás y Lili aprendieron que, con un poco de ayuda y mucha curiosidad, podían resolver cualquier misterio. Fin.