Pepe es un niño muy travieso. Tiene una hermana mayor llamada Lola. Un día, Pepe ve que Lola tiene una montaña de juguetes. "¡Guau!", dice Pepe. "¡Quiero jugar!"
Pepe se acerca a la montaña de juguetes. Lola lo mira y sonríe. "Vamos a jugar juntos", dice Lola.
Pepe agarra un cochecito rojo. "Vroom, vroom", hace Pepe mientras empuja el cochecito por el suelo. Lola ríe y toma otro cochecito. "Vroom, vroom", dice Lola también.
Los cochecitos corren por toda la habitación, saltando encima de las alfombras. "¡Bump!", suena cuando chocan suave. Ambos ríen y siguen jugando.
Después, Pepe ve un dinosaurio verde. "¡Rooaaar!", grita Pepe. Lola toma un dinosaurio azul. "¡Rooaaar!", imita. Los dinosaurios caminan y de pronto, "¡Choc!", se saludan con la nariz. Los hermanos ríen mucho.
Llega la hora de recoger y Pepe pone los juguetes en una caja. Lola ayuda y juntos terminan rápido. "Gracias, Pepe", dice Lola. "¡Eres un buen ayudante!"
Pepe se siente muy feliz. "¡Jugar contigo es divertido, Lola!", dice. Lola le da un abrazo grande.
La mamá llama para cenar. Los hermanitos van juntos, contando las aventuras del día. "¡Qué divertido fue!", dicen al unísono.
Jugando juntos, las risas siempre están cerca.