En una escuela del bosque había un pequeño lobo llamado Lobo. Lobo tenía miedo de la oscuridad. "No me gusta la oscuridad", decía Lobo. Sus amigos, el búho Ollie y el conejo Coco, estaban allí para ayudar.
Un día, la maestra ardilla Suggy organizó una actividad especial. "Hoy aprenderemos sobre la noche", dijo Suggy. "¿Quién quiere saber cómo la noche puede ser mágica?"
Lobo levantó su pata, un poco nervioso. "Yo quiero, pero me da miedo", dijo Lobo.
Suggy sonrió y dijo: "Vamos a aprender juntos. La oscuridad puede ser amigable."
Primero, Suggy les mostró una linterna. "La luz puede ayudarnos a ver en la oscuridad", explicó. Lobo encendió la linterna y se sintió valiente. "¡Mira, Ollie, Coco! La luz me ayuda."
Después, Suggy habló de las estrellas. "Las estrellas brillan en la noche. Son como pequeñas luces en el cielo." Lobo miró arriba y vio las estrellas brillando. "Son bonitas", dijo, sintiéndose mejor.
Finalmente, escucharon los sonidos de la noche. "Escuchen el suave canto del búho", sugirió Suggy. El búho Ollie cantó dulcemente, y esto calmó a Lobo.
Lobo sonrió. "La noche tiene cosas bonitas", dijo. "Ya no tengo tanto miedo."
Coco aplaudió. "¡Bien hecho, Lobo!" dijo. "Eres valiente."
Desde entonces, Lobo no tuvo tanto miedo de la oscuridad. Sabía que la noche tenía luces y sonidos que podían ser amigos. Y cada vez que sentía miedo, recordaba la linterna, las estrellas, y el canto del búho.
Esa noche, Lobo durmió tranquilo, sabiéndose seguro y rodeado de amigos.