En un día soleado, Lucas y su amigo Tomás estaban en la escuela. Estaban emocionados porque iban a aprender sobre la oscuridad. La maestra, la señora Ana, les dijo: "Hoy vamos a hablar sobre la noche y la oscuridad. No tengan miedo, es divertido".
Lucas miró a Tomás y le dijo: "A veces tengo miedo en la oscuridad". Tomás asintió y dijo: "¡Yo también! Pero la señora Ana nos ayudará". La señora Ana sonrió y dijo: "Vamos a hacer un taller. Primero, vamos a contar historias en un lugar oscuro".
Los niños se sentaron en círculos. La señora Ana apagó las luces y encendió una linterna. La luz brilló y los niños se sintieron más seguros. "Miren la luz", dijo la señora Ana. "La luz puede ahuyentar al miedo".
Después de contar historias, Lucas y Tomás hicieron un dibujo. "Voy a dibujar una luna brillante", dijo Lucas. "Y yo dibujaré estrellas", dijo Tomás. Sus dibujos eran hermosos.
Cuando llegó la noche, Lucas se fue a casa. En su habitación, su mamá le dio un cuento. "Vamos a leer antes de dormir", dijo ella. Lucas sonrió. "Sí, mamá".
Con la luz de la lámpara encendida, Lucas se sintió valiente. "No tengo miedo", dijo. "La oscuridad es divertida". Y así, Lucas se durmió feliz, rodeado de sueños y estrellas.