Era la noche y cuatro amigos, Lucas, Mateo, Sol y Sara, jugaban en el cuarto. La habitación estaba oscura. "¡Tengo miedo!", dijo Lucas. "No hay nada que temer", respondió Mateo. "La oscuridad es tranquila", dijo Sol.
Sara miró por la ventana. "Miren las estrellas", dijo. "Son tan brillantes". Los amigos miraron hacia fuera. Las estrellas titilaban. "¿Ves? Las estrellas están aquí", dijo Mateo. "La oscuridad no es mala".
"Podemos jugar a encontrar la luna", sugirió Sol. "Sí, ¡juguemos!", gritaron los amigos. Lucas sonrió. “La luna es bonita”. Los cuatro amigos se rieron y buscaron la luna.
“Estoy feliz”, dijo Sara. "La oscuridad es un juego", añadió Mateo. "Podemos soñar". Los amigos se abrazaron. "No más miedo", dijo Lucas.
La habitación estaba oscura, pero llena de risas. Juntos, aprendieron que la noche puede ser divertida y mágica. “¡Buenos sueños!”, dijeron al final.