Pablo se despierta. El sol brilla. Pablo sonrĂe. Hoy es un dĂa especial. Hoy va al campamento.
“Mamá, ¿vamos al campamento?”, dice Pablo.
“SĂ, Pablo, hoy es un buen dĂa”, responde mamá.
Pablo come su desayuno. Pan, leche, plátano. Pablo se rĂe. Mamá le limpia la boca.
“¡Listo, Pablo!”, dice mamá.
Pablo sale de casa. La calle está tranquila. Ve flores, ve gatos.
“Hola, gato”, dice Pablo.
“¡Miau!”, dice el gato.
Llegan al parque. Hay niños y niñas. Hay una pelota grande. Pablo corre. Pablo rĂe.
“Hola, yo soy Pablo”, dice.
“Hola, Pablo”, dice Ana.
“Hola, Pablo”, dice Leo.
Una señora sonrĂe. “Vamos a pintar”, dice. Hay papel grande, hay colores. Pablo toma un lápiz azul. Pablo dibuja un sol.
“¡Mira mi sol!”, dice Pablo.
“Me gusta tu sol”, dice Ana.
Después, todos bailan. Hay música suave. Pablo mueve los brazos.
“Bailo como un pájaro”, dice Pablo.
Leo rĂe. Ana gira.
Hay juegos de agua. Pablo salta. Pablo se moja.
“¡Agua frĂa!”, dice Pablo y se rĂe.
Mamá aplaude. “¡Muy bien, Pablo!”
Pablo y sus amigos buscan hojas. Tocan la hierba. Tocan el árbol.
“La hoja es suave”, dice Pablo.
“La hoja es verde”, dice Ana.
Al final, Pablo se sienta con mamá y sus amigos. Comen fruta y beben agua.
“Me gusta el campamento”, dice Pablo.
“Me gusta jugar contigo, Pablo”, dice Leo.
Pablo está feliz. Pablo aprendió colores. Pablo bailó. Pablo hizo amigos.
Mamá dice: “Hoy fue un buen dĂa, Pablo”.
Pablo abraza a mamá.
“SĂ, mamá. ¡Un dĂa feliz!”