El pequeño oso Bruno se despierta con el sol suave de la mañana. Hoy es un día especial, es verano y va de vacaciones al bosque grande. Bruno estira sus patitas y sonríe. Afuera, el aire huele a flores y a hierba fresca.
Bruno camina despacio. Lleva su gorra azul, porque hace calor y así cuida su cabeza. “El sol pica mucho”, dice Bruno. Bajo un árbol, ve a su amiga Lila, la tortuga. Lila le saluda: “Hola, Bruno. ¿Quieres jugar conmigo?” Bruno asiente y juntos buscan piñas y hojas.
De pronto, Bruno siente sed. Saca su botellita de agua y bebe despacio. “El agua está fresquita”, dice Bruno feliz. Lila también bebe. Después, se sientan a la sombra. El bosque es tranquilo. Se escuchan pajaritos y el viento suave en las ramas. Bruno acaricia la tierra y siente cosquillas en las patas.
Después, Bruno y Lila ven a un conejito. El conejito salta cerca y les sonríe. “¿Jugamos a rodar en la hierba?”, pregunta el conejito. Los tres ruedan despacito, riendo. Bruno mira a sus amigos y se siente muy contento.
Al final del día, Bruno se despide de Lila y el conejito. Regresa a casa despacio, cansado pero feliz. Se lava las patitas, come miel y se acurruca en su cama suave.
Hoy Bruno aprendió que en verano es bonito jugar, beber agua, cuidarse y compartir con amigos.
Siempre es bueno cuidarse y disfrutar juntos de las cosas sencillas.