Un día, un hombre llamado Pepe descubrió algo muy raro. Cuando estornudaba, ¡sus zapatos cambiaban de color! "¡Achís!" dijo Pepe. "¡Mira, mis zapatos son azules!", exclamó sorprendido.
Pepe decidió salir a la calle. Allí encontró a un villano, el Señor Calcetín. "¡Ja, ja!", dijo el Señor Calcetín. "¡Te robaré tus zapatos mágicos!"
Pepe se rió. "¡Achís!", estornudó otra vez. "¡Ahora son verdes!"
El Señor Calcetín estaba confundido. "¡No puedo robar zapatos que cambian!", dijo, rascándose la cabeza.
"¡Tengo una idea!", dijo Pepe. Sacó un pañuelo y lo agitó. "¡Achís!"
"¡Oh, no!", gritó el Señor Calcetín. "¡Tus zapatos son invisibles ahora!"
Pepe sonrió. "¡Sí, y ahora tú no me puedes ver!"
El Señor Calcetín tropezó y cayó. "¡Oh, no!", dijo. "¡Estos zapatos son un problema!"
Pepe rió y rió. "Mis zapatos son mágicos. ¡Son mis amigos!"
El Señor Calcetín se fue corriendo, perdiendo un calcetín por el camino. Pepe sonrió y siguió caminando con sus zapatos mágicos, estornudando feliz.
"Achís, rojo. Achís, azul. Achís, verde", cantaba Pepe. "Mis zapatos son lo mejor."
Y así, Pepe vivió feliz con sus zapatos mágicos. ¡Siempre estaba listo para una nueva aventura!