Había una vez una superhéroe llamada Lila. Lila tenía un poder muy raro: podía hacer que los helados aparecieran de la nada. Pero Lila no quería que sus amigos lo supieran. Un día, sus amigos, Tomás y Ana, jugaron en el parque.
—Lila, ¡ven a jugar! —gritaron.
Lila sonrió y dijo:
—Sí, pero no puedo usar mis poderes.
De repente, apareció un villano torpe llamado Don Plátano. Don Plátano quería robar todos los helados.
—¡Ja, ja! ¡Soy el mejor villano! —gritó.
Lila pensó rápido. Sacó un helado de su bolsillo y dijo:
—¡Mira, Don Plátano! ¡Un helado!
Don Plátano se distrajo y corrió hacia el helado. Mientras tanto, Lila hizo aparecer más helados para sus amigos.
—¡Wow! —dijo Tomás—. ¡Helados!
Don Plátano resbaló en el helado y cayó al suelo. Todos rieron.
—¡Eres muy torpe! —dijo Ana.
Lila sonrió. A veces, ocultar sus poderes era divertido. ¡Y todos disfrutaron de los helados!