Una superhéroe llamada Lila quería ir a la escuela de superhéroes. "¡Quiero aprender a volar!" decía Lila, sonriendo. Pero cuando llegó, todo salió mal.
El profesor dijo: "¡Levanta la mano, Lila!" Y Lila, en vez de eso, levantó una pata de jamón. "¡Oops!" rió.
Los villanos, que eran torpes, vinieron a asustar. "¡Boo!" gritó uno. Lila dijo: "¡No! ¡Bailen conmigo!" Y los villanos comenzaron a bailar. "¡Esto es divertido!" gritaron.
Al final, Lila convirtió a los villanos en amigos. "¡Todos a la escuela!" dijo, feliz. Y así, Lila aprendió que ser superhéroe es reír y jugar.