Había una mujer buena. Vivía en una casa de luz. La casa brillaba como una flor al sol. Ella caminaba por el bosque suave. El bosque tenía hojas que cantaban. El aire olía a miel y a paz.
La mujer llevaba una capa azul. La capa brillaba cuando sonreía. Un día halló un sendero de estrellas. Las estrellas eran pequeñas y cálidas. Ella siguió el sendero con calma. Cada paso daba una nota de canto. Los pájaros la saludaban.
En el camino vio un lago claro. El lago hablaba en voz baja. "Ven", dijo el lago. La mujer se sentó y oyó su corazón. El lago dijo palabras dulces. La mujer dio gracias. Una luz amiga vino a su lado. La luz sostuvo su mano. La luz dijo: "Todo está bien". La mujer rió suave. Su risa hizo crecer flores. Las flores eran como luces pequeñas.
Al volver a casa, la mujer puso la luz en una jarra. La jarra guardó calor. Cada noche la luz alumbraba su cama. Ella soñó con amigos del bosque. Todos juntos cantaron una canción lenta.
La mujer aprendió a cuidar la luz y a darla. Ella vio que la luz crece con amor.
La bondad pequeña hace brillar el mundo.