HabĂa una vez una mujer llamada Ana que vivĂa en un pequeño pueblo. Un dĂa, mientras caminaba por el bosque, encontrĂł una pequeña luz brillante. "¡Hola, Ana!", dijo la luz con una voz suave. "Soy una hada y necesito tu ayuda".
Ana, curiosa, preguntó: "¿Qué puedo hacer por ti, pequeña hada?"
"El bosque ha perdido su color", explicĂł el hada. "Necesitamos encontrar el arcoĂris mágico para devolver la alegrĂa".
Ana asintiĂł, y con la ayuda del hada, comenzĂł su aventura. El bosque estaba lleno de árboles altos y rĂos cantarines. De repente, un duende apareciĂł. "Solo quien cante con el corazĂłn puede pasar", dijo el duende.
Ana cantĂł una canciĂłn dulce, y el duende sonriĂł, dejando que pasara. Siguieron adelante, hasta llegar a un lago brillante. AllĂ, un pez dorado saltĂł y dijo: "Sigue el camino de las estrellas en el agua".
Ana mirĂł las estrellas reflejadas en el lago y siguiĂł el camino. Pronto, llegaron al pie de una montaña de cristal. En la cima, encontraron el arcoĂris mágico. Ana lo tocĂł suavemente, y el color regresĂł al bosque.
"Gracias, Ana", dijo el hada. "Tu valentĂa y bondad han salvado nuestro hogar".
Ana sonriĂł, feliz de haber ayudado. El hada agitĂł su varita y, de repente, Ana estaba de nuevo en el pueblo, pero el bosque brillaba con colores vivos.
Desde ese dĂa, Ana supo que la bondad y el coraje podĂan traer magia al mundo. Y cada vez que veĂa un arcoĂris, recordaba su aventura y sonreĂa. Fin.