La luna y la flor mágica
Había una vez, en un bosque encantado, una mujer llamada Luna. Luna tenía una sonrisa brillante como el sol y un corazón lleno de amor. Un día, mientras paseaba, encontró una flor mágica. La flor brillaba como estrellas en la noche.
—¡Hola, flor! —dijo Luna—. ¿Por qué brillas tanto?
—¡Hola, Luna! —respondió la flor—. Soy una flor mágica. Si me cuidas, te concederé un deseo.
Luna sonrió. —Deseo que todos sean felices.
La flor brilló aún más. —Tu deseo se hará realidad.
Desde ese día, el bosque se llenó de risas y alegría. Luna aprendió que la felicidad se comparte.
Y así, todos vivieron felices por siempre.
Moraleja: Compartir la felicidad hace que el mundo brille.