Había una vez un grupo de amigos: Leo, Max y Tino. Un día, jugando en el parque, Leo encontró un papel. "¡Mira!", dijo Leo. "Es un mapa". Max y Tino miraron con ojos grandes. "¡Vamos a buscar el tesoro!", gritaron.
Siguieron el mapa. "Primero, vamos al árbol grande", dijo Max. Corrieron al árbol. "¡Aquí hay algo!", gritó Tino. Encontraron una caja. La caja estaba cerrada. "Necesitamos abrirla", dijo Leo. Pensaron. "¿Qué hacemos?", preguntó Max. "¡Pulsamos el botón!", dijo Tino.
Presionaron el botón y ¡clic! La caja se abrió. Dentro había muchas piedras de colores. "¡Son hermosas!", dijeron los amigos. "¿Es esto el tesoro?", preguntó Max. "Sí, son piedras mágicas", dijo Leo. "Las guardaremos siempre".
Pero el mapa tenía más. "Vamos a la colina", dijo Tino. Subieron la colina. "Mira, hay un arco iris", dijo Leo. "¡Es mágico!", gritaron. "Sigamos el arco iris", dijo Max.
Corrieron y encontraron una charca. "¡Mira el pez!", dijo Tino. "Es un pez dorado", dijo Leo. "Es parte del tesoro". Los amigos sonrieron. Se sentaron juntos y observaron el pez nadar.
"Hoy fue un gran día", dijo Max. "Sí, ¡somos aventureros!", dijeron juntos. Y así, los amigos disfrutaron su tesoro y su amistad. Fin.