Luna y Nico tienen 3 años. Viven en una casa alegre. Hoy su pasillo es una selva suave.
Luna trae una linterna pequeña. Nico trae una cuchara. “Es mi remo”, dice Nico. Luna ríe: “Yo veo pistas”.
En el suelo hay una toalla azul. “¡Un río!”, dice Luna. Nico pone la cuchara en el aire y rema. Dan un paso grande. Cruzan el río sin mojarse.
Luego ven un montón de cojines. “¡Montaña!”, dice Nico. Suben despacio. Luna cuenta: “Uno… dos… tres”. Arriba, hacen una pausa. Respiran. Se dan la mano. “Valientes”, dice Luna.
De pronto, una pelota rueda y se queda bajo la mesa. “¡Un tesoro!”, dice Nico. Está un poco lejos. Luna mira alrededor. Ve una caja de zapatos. La empuja con cuidado. Nico se agacha y mete la mano. La pelota sale. “¡La tenemos!”, responde Luna.
Van a la cocina. El reloj hace “tic tac”. Suena como un tambor suave. Mamá los mira y sonríe. “Exploradores”, dice.
Luna y Nico guardan la linterna y la cuchara. Se sientan juntos. El pasillo vuelve a ser pasillo.
Moraleja: Con calma, ayuda y curiosidad, cada día puede ser una aventura segura.