Había una vez un grupo de amigos: Juan, Pablo y Luis. Un día, jugaron en el parque. ¡Era un día soleado! De repente, Juan encontró un papelito. “¡Mira, amigos! ¡Es un mapa!”, dijo Juan.
“¿Qué hay en el mapa?”, preguntó Pablo. “¡Vamos a buscarlo!”, dijo Luis. Los tres amigos estaban emocionados. “¡Aventuras!”, gritaron juntos.
Siguieron el mapa. “Vamos hacia el árbol grande”, dijo Juan. “¡Sí!”, dijeron Pablo y Luis. Al llegar al árbol, vieron una puerta pequeña. “¿Entramos?”, preguntó Pablo. “¡Sí, con valor!”, dijo Juan.
Entraron despacito. Dentro había luces y colores. “¡Qué bonito!”, dijeron los amigos. Encontraron un tesoro de juguetes. “¡Son nuestros!”, gritaron felices.
Salieron del árbol. “Fue una gran aventura”, dijo Luis. “Sí, con amigos todo es mejor”, dijo Pablo. “¡Siempre juntos!”, dijeron los tres.
Y así, Juan, Pablo y Luis fueron siempre aventureros. Fin.