Capítulo 1: La niña y el gorro mágico
Había una vez una niña llamada Lila. Lila tenía un gorro muy especial. Era un gorro de color amarillo brillante, y tenía un pompón rojo en la punta. Un día, mientras jugaba en su jardín, un viento fuerte sopló y llevó su gorro volando.
—¡Oh, no! —gritó Lila—. ¡Vuelve aquí, gorro!
El gorro voló más y más, hasta que Lila decidió seguirlo. Corrió, corrió y corrió, hasta que de repente, ¡plop!, cayó a un lugar muy extraño. Todo era de colores brillantes. Los árboles eran de chicle, y las flores cantaban canciones alegres.
—¡Hola! —dijo una flor con una sonrisa—. Bienvenida al Mundo de las Risitas.
Lila miró a su alrededor, sorprendida.
—¿Mundo de las Risitas? —preguntó—. ¿Es aquí donde vive mi gorro?
—Sí, sí, sí! —respondió la flor—. Tu gorro está con el Rey de la Risa. Él ama hacer reír a todos.
—¡Genial! —dijo Lila emocionada—. ¡Voy a encontrarlo!
Capítulo 2: El Rey de la Risa
Lila siguió caminando. De repente, se encontró con un conejo vestido de payaso. Tenía unos zapatos enormes y una nariz roja que brillaba.
—¡Hola, pequeña! —dijo el conejo—. Soy Risi, el conejo chistoso. ¿Buscas algo?
—¡Sí! —contestó Lila—. Busco mi gorro amarillo. Se fue volando y llegó aquí.
—¡Oh, el Rey de la Risa tiene muchos gorros! —exclamó Risi—. Pero debes seguir un juego para encontrarlo.
—¿Un juego? ¿Cuál? —preguntó Lila, intrigada.
—Debes hacer reír a tres cosas del jardín. Si lo logras, el Rey te dará tu gorro.
—¡Entendido! —dijo Lila.
Primero, vio a un árbol triste.
—¡Hola, árbol! —dijo Lila—. ¿Por qué estás tan triste?
—Porque nadie me cuenta chistes —respondió el árbol.
—Bien, aquí va uno: ¿Por qué los pájaros no usan Facebook?
El árbol se rascó la cabeza.
—No sé, ¿por qué?
—Porque ya tienen Twitter! —gritó Lila.
¡El árbol empezó a reír y sus ramas se movieron como si bailara!
—¡Una! —dijo Risi.
Lila luego vio una nube con cara de aburrida.
—Hola, nube. ¿Te gustaría un chiste?
—Mmm, ¡quizás! —respondió la nube.
—¿Qué hace una vaca en un terremoto?
—No sé, ¿qué?
—¡Leche agitada!
La nube estalló en risas y empezó a llover confeti.
—¡Dos! —gritó Risi, saltando de alegría.
Por último, Lila se encontró con un pez que saltaba fuera del agua.
—Hola, pez. ¿Te hace falta un poco de risa?
—Sí, estoy un poco aburrido —dijo el pez.
—Escucha esto: ¿Qué hace una abeja en el gimnasio?
—No lo sé...
—¡Zum-ba!
El pez se quedó riendo tanto que casi cae de nuevo al agua.
—¡Tres! —brindó Risi—. ¡Has hecho reír a todos!
Capítulo 3: El gorro y la fiesta de risas
—¡Felicidades, Lila! —dijo Risi—. Ahora vamos a ver al Rey de la Risa.
Fueron juntos al castillo del Rey, que era un castillo hecho de caramelos. El Rey estaba sentado en un trono de galletas.
—¡Hola, Rey! —saludó Lila—. He hecho reír a tres cosas.
—¡Bravo! —dijo el Rey, riendo a carcajadas—. Como premio, aquí tienes tu gorro.
Lila puso su gorro en su cabeza y se sintió feliz.
—Gracias, Rey de la Risa.
—Pero espera, Lila —dijo el Rey—. ¿Quieres quedarte a una fiesta? ¡Hoy es la Gran Fiesta de las Risitas!
—¡Sí, sí, sí! —gritó Lila.
La fiesta comenzó con música divertida, bailes locos y muchos chistes. Lila, Risi, y todos los amigos hicieron una gran ronda, riendo y jugando.
Por fin, el día terminó y Lila fue a casa con su gorro amarillito.
—¡Qué aventura! —gritó al llegar a casa—. ¡Quiero ir al Mundo de las Risitas otra vez!
Y así, Lila se fue a dormir, soñando con árboles cantores y nubes risueñas, lista para otra aventura llena de risas.