CapĂtulo 1: El dĂa en que la tostada hablĂł
HabĂa una vez una ardilla muy curiosa llamada Pipo. Pipo vivĂa en un árbol grande, muy grande, en el bosque de Colores Locos. Un dĂa, Pipo se despertĂł con mucha hambre y pensĂł: “Hoy quiero una tostada de bellotas, bien crujiente”.
Pipo bajĂł del árbol saltando, saltando y saltando. Al llegar a su cocina, vio su tostadora mágica. Era una tostadora muy rara: tenĂa patitas, bigotes y un sombrero azul. Pipo la mirĂł y la tostadora le guiñó un ojo.
—¡Hola, Pipo! —dijo la tostadora con voz divertida—. ¿Quieres una tostada saltarina hoy?
Pipo se riĂł y dijo: —¡SĂ, por favor! ¡Una tostada saltarina de bellotas!
La tostadora hizo “¡PÍNG!” y, de repente, una tostada salió volando. Pero la tostada no cayó en el plato. ¡No! La tostada empezó a rebotar por la cocina: “Boing, boing, boing”.
—¡Ven aquĂ, tostada traviesa! —gritĂł Pipo, corriendo detrás de ella.
La tostada saltĂł al tarro de miel, se puso pegajosa y siguiĂł saltando. Pipo la persiguiĂł, pero la tostada saltĂł encima de su cabeza y le puso un poco de miel en la nariz.
—¡Ay, mi nariz está dulce! —dijo Pipo riendo.
CapĂtulo 2: El sombrero mágico y el gran lĂo
Mientras Pipo intentaba atrapar la tostada, la tostadora mágica empezó a cantar:
—¡Tostada saltarina, gira y gira! ¡Haz reĂr a Pipo todo el dĂa!
De repente, el sombrero azul de la tostadora saliĂł volando y aterrizĂł en la cabeza de Pipo. ¡ZAS! Ahora Pipo podĂa hablar con la tostada.
—¡Hola, tostada! ¿Por qué saltas tanto? —preguntó Pipo.
La tostada respondiĂł con voz muy graciosa: —¡Porque hoy es el DĂa de las Tostadas Locas! ¡Nadie puede quedarse quieto!
Pipo y la tostada se miraron y empezaron a reĂr y a saltar juntos por toda la cocina. Saltaron sobre la silla, sobre la mesa, y hasta sobre una cuchara gigante. La tostadora los animaba:
—¡Más alto! ¡Más alto! ¡Salten como ranas en un charco!
Pero, ¡oh no! La tostada saltĂł tan alto que fue a parar dentro de la tetera mágica. De la tetera saliĂł un montĂłn de burbujas de colores, y cada burbuja hacĂa “¡pop!” y olĂa a mermelada de fresa.
—¡Esto es un lĂo muy burbujeante! —dijo Pipo, riendo y tratando de atrapar las burbujas con sus patitas.
CapĂtulo 3: El final más divertido
De repente, la tostadora mágica gritó:
—¡Para calmar la tostada, hay que cantar la canción del desayuno feliz!
Pipo, la tostada y la tostadora empezaron a cantar:
—¡Tostada, tostada, ven aquĂ!
¡No corras más, ven junto a mĂ!
¡Con miel, con risa y con calor,
seremos amigos, siempre mejor!
Al cantar la canciĂłn, la tostada dejĂł de saltar y se sentĂł en el plato de Pipo, muy contenta. Pipo le dio un abrazo a la tostadora y a la tostada.
—Gracias, amigos —dijo Pipo—. ¡Hoy ha sido el desayuno más divertido y loco de mi vida!
La tostadora hizo una reverencia y la tostada guiñó un ojo. Y asĂ, en el bosque de Colores Locos, Pipo aprendiĂł que hasta una tostada puede hacerte reĂr mucho, mucho, mucho.
Y colorĂn colorado, este desayuno… ¡ha terminado saltando!