Capítulo 1: El calcetín saltarín
En un lugar muy, muy cerca de aquí, vivían tres amigas: Lila, Sofi y Mara. Las tres tenían tres años y les gustaba mucho reír. Un día, Lila encontró algo muy raro debajo de su cama.
—¡Miren, miren! —gritó Lila—. ¡Un calcetín con bigote!
Sofi miró el calcetín. El calcetín les miró y... ¡salta! El calcetín dio un brinco y se fue rodando por la alfombra.
—¡Ese calcetín quiere jugar! —dijo Mara, riendo.
Las tres corrieron detrás del calcetín saltarín. El calcetín saltaba y saltaba, y no se cansaba nunca.
—¡Atrápalo, Mara! —gritó Sofi.
Pero cuando Mara lo intentó atrapar, el calcetín se escondió debajo de la mesa. De repente, la mesa empezó a reírse.
—¡Ji, ji, ji! ¡Me hace cosquillas! —dijo la mesa con voz divertida.
Las niñas se miraron y se rieron también. Todo era muy raro. Pero no tenían miedo. Solo querían saber qué pasaría después.
Capítulo 2: El paraguas que canta
El calcetín saltarín salió de debajo de la mesa y se subió a una silla. Desde ahí, saludó con su bigote.
—¡Hola, niñas! ¿Quieren ver algo mágico?
—¡Sí! —dijeron las tres al mismo tiempo.
El calcetín saltó y tocó un paraguas que estaba en la esquina. El paraguas se despertó y empezó a cantar:
—¡La, la, la, soy un paraguas! ¡Me gusta bailar bajo la lluvia y saltar en el sofá!
Lila, Sofi y Mara aplaudieron. El paraguas giraba y giraba, y no se caía nunca. De repente, el calcetín saltarín se puso el paraguas en la cabeza.
—¡Miren! ¡Ahora soy el rey del paraguas! —dijo el calcetín.
Todas las niñas rieron y rieron. Pero entonces, el calcetín saltó tan alto que se quedó pegado al techo.
—¡Oh, no! ¿Cómo bajamos al calcetín del techo? —preguntó Mara.
Capítulo 3: La nube mágica y el picnic en el techo
Sofi miró por la ventana y vio una nube pequeñita flotando cerca.
—¡Tengo una idea! —dijo Sofi—. ¡Vamos a llamar a la nube!
Las tres niñas gritaron juntas:
—¡Nube, nube, ven aquí!
La nube entró por la ventana y sonrió.
—Hola, niñas. ¿Quieren subir al techo con mi ayuda? —dijo la nube con voz suave.
—¡Sí! —gritaron todas.
La nube se hizo grande y esponjosa. Las niñas subieron a la nube y la nube voló hasta el techo, donde estaba el calcetín saltarín con el paraguas en la cabeza.
—¡Hola! —dijo el calcetín—. ¿Trajeron galletas?
—¡Sí! —dijo Mara, sacando una galleta mágica de su bolsillo—. ¡Esta galleta puede convertirse en lo que quieras!
Lila pidió una galleta de fresa. Sofi pidió una galleta con forma de estrella. Mara pidió una galleta que salta. El calcetín pidió una galleta con bigote.
Todos comieron galletas en el techo, sentados en la nube mágica. El paraguas cantó una canción graciosa y la mesa de abajo aplaudió con sus patas.
—¡Qué día tan divertido! —dijo Lila.
—¡Quiero venir al techo todos los días! —dijo Sofi.
—¡Yo también! —dijo Mara.
El calcetín saltarín bailó y bailó. El paraguas hizo girar a todos. La nube les dio un paseo por el cielo.
Y cuando bajaron de la nube, las niñas se abrazaron y dijeron:
—¡Nos encanta la magia y la risa!
Después de tantas risas y saltos, las tres amigas se sintieron muy contentas y un poco cansadas. El calcetín saltarín les guiñó un ojo y volvió a esconderse debajo de la cama, listo para otra aventura absurda.