En un lugar muy soleado, había un grupo de amigos pequeños: Juan, Ana y Luis. Eran niños felices de tres años. Un día, fueron al campamento de verano en el parque. El parque tenía árboles grandes y flores de colores.
"Mira, Ana, una mariposa", dijo Juan señalando.
"¡Es muy bonita!", contestó Ana sonriendo.
Luis encontró una pelota y dijo: "¡Vamos a jugar!". Los tres amigos corrieron y rieron mucho mientras jugaban.
Después, una señora amable, la señora Rosa, les enseñó a pintar. "Miren, niños, colores bonitos", dijo la señora Rosa.
Juan pintó un sol amarillo. Ana pintó una flor roja. Luis pintó un árbol verde. "¡Qué lindos dibujos!", dijo la señora Rosa.
Luego, fue hora de explorar. Los niños caminaron por el parque y vieron un estanque con patos. "Cuac, cuac", dijo Ana imitando a los patos.
Juan y Luis rieron juntos. "Los patos nadan muy bien", dijo Luis.
El sol empezó a esconderse y era hora de irse a casa. "Hoy fue un día muy divertido", dijo Juan.
"Sí, aprendimos muchas cosas nuevas", añadió Ana.
"Y jugamos mucho", dijo Luis contento.
Los amigos se despidieron de la señora Rosa y corrieron a sus papás. "¡Volveremos mañana!", dijeron todos a la vez.
Esa noche, los niños soñaron con más aventuras en el campamento. Soñaron con pintar, jugar y explorar. Y así, cada día de verano, los amigos disfrutaron aprendiendo y riendo juntos.