Un niño con botas azules mira la casa. Es la mañana. El sol entra por la ventana. "Hoy vamos a explorar", dice el niño. Toma su dedo y señala la mesa. La mesa es una isla. La silla es un barco. El niño sube con cuidado. Ríe. Sus juguetes son pasajeros. Un osito abraza el timón.
La cocina es un bosque. Las tazas son árboles. El niño usa una cuchara como pala. Hace un sendero. El gato se une. El gato camina suave. Juntos buscan un tesoro. El tesoro es una galleta escondida. El niño usa su ingenio. Mira por la puerta. Abre un cajón. Encuentra la galleta. "Mira", dice. El gato maúlla.
La sala es una montaña. El cojín es roca. El niño sube lento. Respira. Sonríe. Al llegar, ve una torre de bloques. Los bloques tiemblan. Con cuidado, pone uno más. La torre brilla. La mamá viene. Ella aplaude. Toma la mano del niño. Le da un beso. Todo está bien.
Al atardecer, el niño guarda los juguetes. Apaga la luz pequeñita. Se acuesta. Cierra los ojos. Sueña con nuevas islas y bosques.
La curiosidad y la ayuda hacen que cada día sea una gran aventura.