Lía tenía un verano muy especial. Era una niña de 18 meses y le encantaba jugar en casa. Un día, su mamá le dijo: "¡Hoy es un gran día para crear!". Lía sonrió y dijo: "¡Sí, crear!".
Lía tomó sus colores. Eran rojos, azules y amarillos. "Voy a dibujar un sol", pensó. Con su mano pequeña, hizo un círculo grande. "¡Mira, mamá! ¡Un sol!", gritó feliz. Su mamá aplaudió y dijo: "¡Muy bonito, Lía!".
Después de dibujar, Lía decidió hacer un experimento. Buscó agua y un poco de tierra. "Voy a hacer un jardín", dijo. Su mamá le ayudó a plantar una semilla. "¡Crecera pronto!", dijo Lía, emocionada.
Al final del día, Lía y su mamá jugaron juntas. "El verano es divertido", dijo Lía. "Sí, es divertido aprender y jugar", respondió su mamá. Lía sonrió y se sintió feliz. ¡Qué bonito era el verano!