Había una vez un superhéroe llamado Don Risas. Don Risas tenía poderes muy raros. Podía hacer que las nubes se rieran y que los árboles bailaran. ¡Era muy divertido! Pero Don Risas no quería que sus amigos supieran de sus poderes.
Un día, sus amigos, la tortuga Tula y el conejo Rayo, fueron a su casa. "¡Vamos a jugar!", dijeron. Don Risas pensó, "Debo esconder mis poderes." Así que se puso un sombrero muy grande. "¡Mira mi sombrero!", dijo feliz.
Mientras jugaban, Rayo saltó y cayó. "¡Ay!", gritó. Don Risas, preocupado, empezó a reír. Pero al reír, hizo que una nube comenzara a reír también. "¿Qué pasa?", preguntó Tula. "No sé, tal vez es el sombrero", dijo Don Risas.
Tula comenzó a bailar. "¡Baila, Don Risas!", gritó. Don Risas intentó bailar, pero se tropezó. ¡Bum! Cayó y hizo que los árboles empezaran a bailar también. "¡Qué divertido!" exclamó Rayo.
Don Risas no pudo ocultar sus poderes. "¡Soy un superhéroe!", dijo riendo. Tula y Rayo rieron mucho. "¡Eres el mejor!", dijeron.
Desde ese día, Don Risas decidió siempre ser él mismo. Jugar con sus amigos y dejar que sus poderes hicieran reír a todos. ¡Y así, siempre había risas en el aire!