En un castillo grande vivía una valiente caballeresa llamada Sofía. Sofía llevaba una capa azul y una espada brillante. Cada día, Sofía montaba su caballo blanco, llamado Nube, y paseaba por el bosque. Todo el mundo quería mucho a Sofía porque siempre ayudaba y sonreía.
Un día, la princesa Luna perdió su pelota roja. La princesa estaba triste. Sofía dijo: «No te preocupes, princesa. Voy a encontrar tu pelota». Nube relinchó contento. Juntos, Sofía y Nube buscaron entre los árboles y detrás de las flores. Sofía usó sus ojos atentos y su gran sonrisa.
De repente, vieron la pelota junto a un arbusto. Sofía bajó de Nube y tomó la pelota. «¡Aquí está!» dijo Sofía. «Gracias», dijo la princesa Luna, feliz. Sofía abrazó a la princesa. Todos aplaudieron a Sofía porque fue valiente y amable.
Luego, Sofía y la princesa jugaron juntas con la pelota. Nube corrió muy rápido y todos rieron. El sol brilló y el castillo estaba tranquilo. Sofía se sintió muy fuerte y contenta.
Al final del día, Sofía pensó: ser valiente y ayudar es muy bonito.
Siempre es bueno ayudar a los demás y jugar juntos con alegría.