Había una vez un caballero valiente. Era fuerte y bueno. Llevaba una espada pequeña y un escudo redondo. Un día oyó un "toc-toc" en la puerta del castillo. Fue a ver. Era un amigo. "Vamos", dijo el amigo. "Hay una misión". El caballero dijo "sí" y se puso su capa. Hop, hop, salió a la aventura.
Caminó por un bosque verde. Los pajaros cantaron. Plin, plin. El caballero vio un puente roto. No se asustó. Miró, pensó y saltó. Hop. Pasó el puente. Sonrió. Su amigo aplaudió. Toc-toc, toc-toc, llegaron a una colina alta. El viento soplaba. El caballero caminó firme. No tenía prisa. Cantó una canción suave.
En la cima halló una llave dorada. La tomó con cuidado. "Cuidado", dijo. Guardó la llave en su bolsillo. Luego bajó por un camino de piedras. Plouf, una rana nadó en un charco. El caballero saludó a la rana. La rana croó feliz.
Llegaron a una puerta grande. La llave abrió la puerta. Crac. Dentro había un libro de cuentos. Era para todo el pueblo. El caballero leyó en voz baja. Los niños escucharon. Todos rieron. Comieron pan y miel. El caballero ayudó a poner las sillas. Todo quedó limpio y feliz.
Al caer el sol, volvieron al castillo. El caballero guardó su espada y sonrió. Se acostó tranquilo, cerca de sus amigos.
La bondad y el valor ayudan a todos a estar juntos.