Había una vez una pequeña caballera. Se llamaba Lina. Lina era valiente. Llevaba una capa azul y un casco brillante. Tenía una espada de madera. Caminó por un campo. El sol brilló. El viento cantó.
Lina vio un puente viejo. El puente crujió un poco. Lina miró. Respira hondo. Paso a paso cruzó. "Voy sola", dijo. No hubo miedo. Sus amigos la vieron. "Bien, Lina", dijo un amigo. Ella sonrió.
Llegó a un bosque. El bosque era verde y suave. Los árboles susurraron. Lina buscó una llave. La llave estaba bajo una piedra. La encontró. "Tengo la llave", dijo. Abrió una puerta pequeña. Detrás había un baúl. El baúl tenía una bandera. La bandera era roja y dorada. Lina la alzó. Todos aplaudieron. La música sonó.
Luego subió a una colina. En la cumbre habló fuerte. "Soy caballera", dijo. Sus palabras fueron claras. Ayudó a una oveja a bajar. La oveja comió hierba. Lina rió. Brilló su capa. Brilló su corazón.
Al atardecer volvió a casa. Su familia la abrazó. Cenó pan y miel. Se durmió feliz. La luna veló su sueño. Por la noche soñó con nuevas aventuras. Al despertar, sabía que podía ayudar y ser amable siempre.
Moraleja: Con valor y bondad, todo se puede lograr.