—Hola, sol —dijo Ratón con su vocecita suave—. Hoy quiero jugar.
El sol sonrió grande y dorado. —¡Juega, ratón! —cantó el sol.
Ratón saltó en la hierba verde. La hierba bailó. —¡Saltas alto, ratón! —dijo la hierba.
Ratón vio una piedra brillante. —¿Qué haces, piedra? —preguntó Ratón.
—Duermo y sueño, ratón —dijo la piedra. Brillaba como una estrella.
Ratón tocó la piedra. ¡Estaba fría! —Tengo frío, piedra —dijo Ratón.
—Busca al sol, ratón —dijo la piedra.
Ratón corrió al sol. —Sol, tengo frío —dijo Ratón.
—Ven aquí, ratón —dijo el sol, y le dio un abrazo de luz. Ratón se sintió calentito.
Un pajarito bajó volando. —Tengo hambre, ratón —dijo el pajarito.
Ratón pensó y pensó. —Vamos juntos a buscar semillas —dijo Ratón.
Ratón y el pajarito buscaron y buscaron. Encontraron semillas bajo la hierba.
—¡Gracias, ratón! —dijo el pajarito feliz.
Ratón sonrió. —Juntos es mejor —dijo Ratón.
La hierba, la piedra, el sol y el pajarito rieron. —Eres valiente y sabio, ratón.
El viento trajo una caricia suave. —Eres mi amigo, ratón —susurró el viento.
Ratón cerró los ojitos. —Tengo amigos, tengo sol, tengo alegría.
Y así, Ratón aprendió: Con amigos y valentía, todo es posible.