En un bosque mágico, vivía un dulce gatito llamado Pepe. Pepe era curioso y valiente. Un día, mientras caminaba por el bosque, escuchó un "cric-crac" entre los arbustos. Era su amiga la ardilla Lola. "Hola, Pepe", dijo Lola, "¿quieres jugar?"
Pepe respondió con un alegre "miau" y saltó hacia Lola. Juntos, corrieron por el bosque, saltando sobre hojas crujientes y persiguiendo mariposas de colores. "Hop, hop", decían mientras saltaban.
De repente, escucharon un "glu-glu". Era el río que corría alegremente. "Vamos a cruzarlo", sugirió Lola. Pepe asintió y con un "plop" suave, saltaron de piedra en piedra. Llegaron al otro lado, riendo y sacudiéndose el agua.
Entonces, encontraron un pajarito que trataba de volar. "Pío, pío", decía el pajarito. Estaba un poco asustado. Pepe y Lola le dijeron: "No temas, te ayudaremos". Con mucho cuidado, lo animaron a mover sus alitas. "Tú puedes", dijeron. Pronto, el pajarito volaba felizmente en el aire.
Pepe y Lola regresaron a casa, contentos de haber ayudado a su nuevo amigo.
Siempre es bueno ayudar a los amigos con una sonrisa.