Pipo, el perro, vive en un bosque de luz suave. La luna es como una cuna. Las hojas hacen “shh-shh”. Pipo mueve la cola: “tap-tap”.
Una noche, Pipo ve una lucecita. “Tin-tin”, suena. Es una hada pequeña, con ala de seda. El hada dice: “Hola, Pipo”. Pipo responde: “Guau, hola”.
El hada trae una campana de oro. “Toc-toc”, hace la campana. Pero la campana no suena fuerte. Su voz está bajita, bajita.
Pipo dice: “Yo ayudo”. El hada dice: “Vamos al lago de miel”. Van por un camino de setas. “Hop, hop”, saltan. Un conejo gris sale y dice: “Yo voy”. Una rana verde salta: “Plaf, plaf, yo voy”. Un búho bebé abre los ojos: “Uu, uu, yo voy”.
Llegan al lago de miel. Brilla “glin-glin”. Hay una piedra lisa en el agua. La campana cae: “plouf”. Pipo mira. No pasa nada malo. El agua es tibia. El hada dice: “Tris-tris, mi campana”.
Pipo entra despacio. “Plof, plof”. Nada con calma. El conejo trae una hoja grande. La rana guía: “Por aquí”. El búho bebé alumbra con una estrellita.
Pipo toca la piedra con la pata. “Toc”. La campana está ahí. Pipo la sube en la hoja. “¡Hop!” La campana vuelve a las manos del hada.
El hada ríe: “Ja-ja”. La campana suena “din-don”. El lago canta. El bosque baila. Pipo sacude el agua: “chof-chof”. Todos aplauden: “pla-pla”.
El hada dice: “Pipo, tú eres valiente y bueno”. Pipo responde: “Y tú, y mis amis”. Se dan un abrazo corto y dulce.
Moraleja: Cuando ayudas con amigos y calma, tu corazón suena claro como una campana.