Había una mona que salta. Salta en la rama. "¡Hop!", dice la mona. El sol la mira. El río canta, "plouf, plouf". La mona ve un brillo en la selva. Va con su amigo, un pajarito. Toc-toc va el tronco. La mona toca. El pajarito mira. "¿Y si?" dice la mona. "Vamos", dice el pajarito.
Caminan lento. Ven una hoja grande. Debajo, un gusanito duerme. La mona mira y sonríe. No hay prisa. El gusanito abre un ojo. "Hola", dice. La mona le da agua. El gusanito bebe. Todos ríen. "Hop, hop", vuelan las risas.
La mona quiere ver la luna en un lago. Juntos van al agua. El lago brilla como un espejo. La mona mira su cara. El pajarito canta. El viento hace "shhh". La mona no tiene miedo. Ella toma la mano del pajarito. Salta y toca la luz. Es suave. La luna saluda. Vuelven a casa con paz. La selva canta y la noche es dulce.
La mona aprendió que con un amigo todo es más fácil y que un gesto pequeño ayuda mucho.
La amistad y la bondad hacen que el corazón sea valiente.