“Guau, guau”, dice Lolo, el perrito de orejas suaves y ojos grandes. Lolo salta por el bosque, la cola bailando en el aire. “Hoy busco mi huesito brillante”, dice Lolo, oliendo el aire fresco.
Un pajarito azul baja de un árbol y canta: “¿Qué buscas, Lolo?”
Lolo mueve la nariz: “Busco mi huesito. ¿Lo has visto?”
El pajarito canta: “No lo vi, pero te ayudo. ¡Vamos juntos!”
Lolo y el pajarito caminan. “Guau, guau”, dice Lolo. “PĂo, pĂo”, canta el pajarito.
Ven a la tortuga bajo una hoja grande.
“Hola, tortuga”, dice Lolo.
“Hola, Lolo”, responde la tortuga.
“¿Has visto mi huesito?”
“No, pero busquemos juntos”, dice la tortuga, moviéndose despacito.
Ahora son tres: Lolo, el pajarito, la tortuga. Caminan, buscan.
Llegan al lago. El sol se refleja como oro en el agua.
Lolo mira y dice: “¡Ahà está, mi huesito brillante!”
El huesito duerme bajo un arbusto, junto al lago.
Lolo salta de alegrĂa. “Gracias, amigos. Juntos encontramos mi tesoro.”
El pajarito canta, la tortuga sonrĂe.
Lolo mira a sus amigos y dice: “Buscar juntos es mejor. Los amigos son como luz en el bosque. Con amigos, todo es más bonito.”
El viento sopla suave. El bosque brilla. Lolo, el pajarito y la tortuga rĂen y bailan bajo el sol dorado.