Luna es una niña pequeña. Tiene dos años. Hoy es otoño. Luna sale al parque con mamá. El aire es suave y fresco. Luna ve muchas hojas en el suelo. Hay hojas rojas, hojas amarillas y hojas marrones. Luna toca una hoja. “Es suave”, dice Luna.
Mamá sonríe. Luna recoge una hoja y la huele. “Huele rico”, dice Luna. El suelo está blandito. Luna salta. “Salto como un conejo”, dice Luna. Mamá ríe. Luna escucha un pajarito. “Pío, pío”, dice el pájaro. Luna mira arriba. El cielo es gris, pero Luna está feliz.
Luna ve una ardilla. La ardilla corre y sube a un árbol. “Hola, ardilla”, dice Luna. Luna da la mano a mamá. Caminan despacio. Luna ve una castaña. “Mira, mamá”, dice Luna. Mamá dice: “Muy bien, Luna”. Luna guarda la castaña en su bolsillo.
Luna está cansada. Mamá la abraza. “Vamos a casa”, dice mamá. Luna sonríe y dice: “Me gusta el otoño”.
El otoño es bonito porque hay cosas nuevas para ver y tocar cada día.