El conejito Paco sale al jardín. El aire está fresquito. Las hojas caen. Las hojas son rojas, amarillas y naranjas. Paco salta sobre las hojas. “¡Qué divertido!” dice Paco.
Paco ve una calabaza grande. “Hola, calabaza,” dice Paco. Toca la calabaza. Es suave y fría. Ve manzanas en el árbol. “Hola, manzanas,” dice Paco. Huele las manzanas. “Hmm, qué rico.”
La mamá de Paco llega. “¿Te ayudas a cocinar?” pregunta la mamá. “¡Sí!” dice Paco. Juntos recogen manzanas y calabaza. Paco las pone en su cesta. “Una, dos, tres… muchas frutas.”
En la cocina, la mamá corta la calabaza. Paco mira. La mamá pela las manzanas. “¿Puedo ayudar?” dice Paco. La mamá da un trocito de manzana a Paco. Paco la prueba. “¡Dulce!” dice Paco.
La mamá pone las frutas en una olla. Paco mira cómo la olla hace “glu, glu, glu.” El olor es muy rico. “¿Está listo?” pregunta Paco. “Pronto,” dice la mamá.
Mientras esperan, Paco mira por la ventana. Ve pájaros volando. Ve ardillas corriendo. El viento mueve las hojas. “El otoño es bonito,” dice Paco.
Por fin, la comida está lista. La mamá pone un plato delante de Paco. “Sopa de otoño,” dice la mamá. Paco prueba la sopa. “¡Me gusta!” dice Paco. “Gracias, mamá.”
Después, Paco y la mamá salen al jardín otra vez. Plantan un árbol pequeño. “Crecerás fuerte en primavera,” dice Paco. Paco sonríe. El jardín es cálido y feliz. El otoño es especial.
Paco aprende: el otoño trae colores, comida rica y momentos bonitos con mamá.