En un día de otoño, tres amigos juegan en el parque. Son Pablo, Diego y Lucas. Las hojas caen de los árboles. "¡Mira!", dice Pablo, señalando las hojas rojas y amarillas. Diego aplaude y sonríe. Lucas, en su silla, se acerca para ver mejor.
Los niños deciden recoger hojas. "Esta es roja", dice Pablo. Diego encuentra una amarilla. "¡Yo quiero una de cada color!", dice Lucas, feliz. Juntos hacen un montón. Las hojas crujen bajo sus pies y ruedas.
Un suave viento sopla. Las hojas vuelan un poco. "¡Parecen mariposas!", dice Diego. Todos ríen, ¡es divertido!
Luego, ven una ardilla. "Hola, ardilla", dice Pablo. La ardilla guarda una nuez. "¡Guarda su comida!", dice Lucas. "Es muy lista".
Es hora de volver a casa. Recogen las hojas en una bolsa. "Vamos a hacer un dibujo con ellas", dice Diego. Todos están de acuerdo.
Los amigos se despiden con un abrazo. "Nos vemos mañana", dice Lucas. Todos asienten felices.
Cada día trae algo nuevo y bonito.
La amistad hace que todo sea más especial.