Luz y Mia salen al parque. El sol es suave. El aire está fresco. Las hojas caen. ¡Toc-toc! una hoja toca el sombrero de Luz. "Mira", dice Luz. "¡Hop!" dice Mia y salta sobre una hoja.
Las hojas son de oro. Son rojas y marrón. Huelen a tierra y a lluvia. Las niñas las tocan. Las hojas crujen bajo los pies. Crunch, crunch. Se ríen. El viento mueve su pelo. "Brr", susurra el viento. Es un viento amable.
Ven un charco. Plouf. El agua brilla. Mia mira y Luz dice: "Cuidado". Mia pone su pie con cuidado. Salpica un poco. "Pluf, pluf", hacen las gotas. La ropa está seca pronto. Mamá les da una bufanda suave. Es tibia. Luz la abraza. "Mmm", dice Mia. Todo está calmo.
Encuentran una bellota. Es pequeña y lisa. "Mira, un tesoro", dice Luz. La guardan en su bolsillo. Ven un árbol grande. Se sientan a su lado. Tocan la corteza. Es rugosa y amiga. Un pajarito canta. Pío, pío. Escuchan y se callan. El sonido es dulce.
Vuelven a casa. Las manos están limpias. Mamá les lava las manos. Les pone una taza de leche tibia. Las niñas beben. Está rica. Se ponen el pijama. Mamá lee un cuento. Sus ojos se cierran poco a poco. El cuarto huele a manta y a otoño.
Las niñas sueñan con hojas que bailan. Duermen seguras y felices.
La naturaleza trae pequeñas alegrías y nos cuida con cariño.