En un lugar mágico, tres niñas juguetonas, Lila, Nia y Mia, eran aprendices de magas. Un día, decidieron hacer un hechizo para que las flores cantaran.
"¡Abracadabra!", gritó Lila. Pero, en lugar de cantar, las flores se pusieron a bailar. "¡Mira cómo saltan!", dijo Nia riendo.
"¡Más magia!", pidió Mia. Lila agitó su varita, pero se le cayó. ¡Bum! La varita se convirtió en un pez que hacía burbujas.
"¡Eso es raro!", rió Nia. "¡Pero divertido!" Las flores siguieron bailando y el pez hacía burbujas.
"¡Más magia!", gritaron las tres. Lila, Nia y Mia se rieron juntas. "Las flores y el pez son los mejores amigos", dijo Mia.
Y así, en su mundo mágico, todo era risas y alegría, con flores bailarinas y peces burbujeantes. ¡Qué divertido ser una maga!