En la madriguera vivía Lolo, el conejo. Tenía una capa mini y un sombrero torcido. Hoy quería hacer “magia seria”. Muy seria. Pero con risa.
Lolo sacó su varita: una cucharita de madera. “¡Abra-croqueta!”, dijo. La taza se llenó de zanahoria en rodajas. “¡Oh!”, dijo Lolo. “Eso era para la sopa.”
Llegó Pipa, la ardilla. “¿Qué haces?”
“Soy mago”, dijo Lolo.
“Yo soy tu público”, respondió Pipa, y aplaudió suave.
Lolo apuntó al cojín. “¡Plim!” El cojín se volvió una nube chiquita. La nube hizo “puf” y soltó plumas por toda la sala. Pipa estornudó: “¡Achís!” y rió.
Luego Lolo quiso un dragón. “Pequeño, pequeño”, dijo. Apareció un dragón bebé… de jabón. “¡Burbujas!”, dijo el dragón, y llenó el aire de pompas.
Lolo se sentó, feliz. “Magia lista”, dijo. Pipa asintió. “Y la sopa también.”
Moraleja: La magia más bonita es la que hace reír y cuida a todos.