Había una vez un osito llamado Tito. Tito era un aprendiz de mago. Él vivía en un bosque mágico donde todo era divertido. Un día, Tito quiso hacer aparecer una flor grande.
"¡Abracadabra!", dijo Tito. Pero, ¡puf! Apareció una zanahoria gigante.
"¡Oh, no!", rió Tito. "No es una flor."
El conejo Rizo vio la zanahoria. "¡Deliciosa!", dijo el conejo y se la comió.
Tito lo intentó de nuevo. "¡Alakazam!" Pero, ¡puf! Apareció una nube de confeti.
"¡Qué bonito!", dijo la ardilla Lili, jugando con el confeti.
Tito sonrió. "Hoy es un buen día", pensó.
Por último, Tito dijo: "¡Hocus pocus!" Y esta vez, ¡puf! Apareció una flor brillante.
"¡Bravo, Tito!", dijeron todos. Y Tito se sintió feliz. En el bosque mágico, las risas sonaban siempre. Fin.