En un hermoso jardín de colores, vivía una pequeña luciérnaga llamada Lila. Lila era muy feliz, pero sabía que el otoño estaba llegando. Las hojas de los árboles empezaban a cambiar de color. "¡Qué bonito!", decía Lila. "Las hojas son rojas, amarillas y naranjas".
Un día, Lila decidió ayudar a su amigo, el árbol viejo llamado Don Roble. "¡Hola, Don Roble!", dijo Lila. "¿Necesitas ayuda para prepararte para el invierno?". Don Roble sonrió. "¡Sí, Lila! Las hojas caen y necesito un poco de ayuda".
Lila voló alrededor de Don Roble, iluminando su tronco con su luz suave. "Vamos a recoger las hojas", dijo Lila. "Las hojas caídas son muy bonitas, pero necesitamos hacer espacio para el frío".
Don Roble movió sus ramas. "¡Sí, vamos a recogerlas!", respondió. Lila y Don Roble comenzaron a recoger las hojas. "Roja, amarilla, naranja", contaba Lila mientras volaba. "¡Mira cuántas hay!".
Juntas, hicieron montones de hojas brillantes. "¡Qué divertido!", reía Lila. "¡El otoño es mágico!". Don Roble estaba feliz. "Gracias, Lila. Ahora estoy listo para el invierno".
Lila sonrió. "El otoño es un tiempo especial. Las hojas caen, pero siempre vuelven a crecer". Y así, Lila y Don Roble disfrutaron del hermoso otoño, llenos de alegría y amistad.