Había una vez una gallina llamada Pita que vivía en un colorido bosque lleno de árboles mágicos. Un día, Pita escuchó que el riachuelo del bosque estaba desapareciendo. "¡Necesitamos el agua para vivir!", dijo Pita preocupada.
Pita decidió buscar ayuda. Primero fue a ver al conejo Lino. "Lino, Lino, el río se está secando", dijo Pita. "Vamos, Pita, vamos a investigar", respondió Lino con orejas de conejo saltarín.
Después, se encontraron con la tortuga Tuga. "Tuga, Tuga, el río se está secando", dijeron. "Vamos juntos, quizás podamos ayudar", dijo Tuga moviéndose lentamente pero con firmeza.
Juntos, Pita, Lino y Tuga caminaron hasta el río. Allí vieron que unas ramas lo estaban bloqueando. "¡Tenemos que limpiar el río!", exclamó Pita.
Con esfuerzo conjunto, Pita picoteó las ramas, Lino las empujó con sus fuertes patas, y Tuga las movió lentamente, una por una. Pronto, el agua empezó a fluir de nuevo. "¡Lo logramos, lo logramos!", cantaron los tres amigos felices. El agua brillaba bajo el sol, y el bosque volvía a ser vibrante y alegre.
"Gracias, amigos, sin ustedes no lo hubiera logrado", dijo Pita, llena de alegría. Lino y Tuga sonrieron, y juntos vieron cómo el bosque volvía a la vida.
Y así, Pita, Lino y Tuga aprendieron que, con amistad y ayuda, podemos lograr grandes cosas. Desde entonces, el bosque siempre estuvo lleno de risas y aventuras. Y colorín colorado, este cuento se ha terminado.