Había una vez un elefante muy especial llamado Tico. Tico vivía en un bosque lleno de árboles altos y flores de colores brillantes. Un día, mientras caminaba, Tico encontró un río. El agua era clara y transparente como el cristal. Pero, ¡oh!, había un puente roto que no le dejaba cruzar.
Tico miró a su alrededor. Vio a un pajarito amarillo que volaba cerca. Tico dijo, "Pajarito, ¿puedes ayudarme a cruzar el río?" El pajarito respondió, "Lo siento, Tico, soy muy pequeño para ayudarte. Pero puedo buscar a alguien que sí pueda."
El pajarito voló y encontró a un mono travieso colgado de un árbol. El mono vino saltando y dijo, "¡Hola, Tico! ¿Cuál es el problema?" Tico explicó el puente roto y el mono pensó un momento. Luego sonrió y dijo, "¡Ya lo tengo! ¡Usaremos las hojas grandes de los árboles para hacer un puente nuevo!"
Tico, el pajarito y el mono trabajaron juntos. Recogieron hojas grandes y fuertes. El pajarito, con su pico, ayudó a acomodarlas en su lugar. El mono ató las hojas con lianas fuertes. Tico, con su trompa, levantó las hojas más pesadas. Poco a poco, construyeron un puente verde y hermoso.
Al terminar, Tico miró el puente nuevo y sonrió. "Ahora puedo cruzar," dijo alegremente. El pajarito y el mono lo aplaudieron. Tico cruzó el puente con cuidado.
Al otro lado, Tico se volvió y dijo, "Gracias, amigos. Juntos lo logramos." El pajarito y el mono sonrieron, felices de haber ayudado.
Desde ese día, Tico siempre recordaba que con amigos y un poco de ingenio, podía resolver cualquier problema. Y así, Tico vivió feliz, rodeado de amigos en su bosque mágico. Fin.