Había una vez un pequeño dragón llamado Luz, que amaba el circo. Luz tenía alas grandes y brillantes que destellaban como estrellas. Un día, Luz fue al circo. Allí conoció a una rana mágica llamada Coco. Coco llevaba un sombrero de mago muy grande.
Luz dijo, "¡Hola, Coco! ¿Me enseñas trucos de magia?"
Coco respondió, "¡Claro, Luz! Mira este truco especial."
Coco movió su varita y ¡puf! Apareció una nube de colores. Luz aplaudió con sus alas, "¡Bravo, Coco! ¡Más magia!"
Coco sonrió y dijo, "¡Ahora es tu turno, Luz! Intenta hacer magia."
Luz movió sus alas y dijo, "¡Abracadabra!" Y de repente, ¡una lluvia de flores cayó del cielo! Luz y Coco rieron y saltaron entre las flores.
"¡Esto es divertido!" dijo Luz. "El circo es mágico."
Al final del día, Luz se despidió de Coco, "¡Hasta luego, Coco! ¡Volveré pronto!"
Coco saludó con su sombrero, "¡Adiós, Luz! ¡Nos vemos en el próximo show!"
Y así, Luz el dragón voló feliz a casa, soñando con más aventuras en el circo.