Hoy el circo hace “tarán, tarán”. Tres niñas de cuatro años, Lía, Nura y Sol, entran con narices rojas: “¡Pi-pi!”. La pista brilla. Hay luz, globos y una lona grande que dice “¡Hola!”.
“Yo quiero magia”, dice Lía.
“Yo quiero bailar”, dice Nura.
“Yo quiero reír”, dice Sol.
Detrás de la cortina suena “toc-toc”. Un conejo sale de un sombrero y hace “¡hop!”. Las niñas dicen “ooooh”. El conejo estornuda: “¡achís!”. ¡Pum! Sale confeti. “¡Hahaha!”, ríen las niñas.
Un payaso pequeño rueda un barril: “ruuum”. Se le cae un plátano: “plaf”. El barril se abre y salen tres pelotas que rebotan: “boing, boing, boing”. Sol aplaude: “¡clap, clap!”.
En la pista, un perrito con tutú hace una vuelta: “¡tac-tac!”. Luego salta por un aro suave: “¡hop!”. Nura dice: “¡Buen perro!”. El perrito mueve la cola: “fiu-fiu”.
Lía ve una cuerda baja. “Yo puedo”, dice. Un señor del circo le da la mano. Lía camina despacio: “pas, pas”. Llega al otro lado y hace una reverencia. “¡Ooooh!”. Luego todos ríen: “¡hahaha!”.
En camerinos, las niñas ayudan a guardar el sombrero y el confeti. “Gracias”, dice el payaso. Ellas responden: “¡De nada!”.
Moraleja: En el circo y en casa, ayudar y reír juntos hace el corazón contento.